Antioxidantes y Estrés Oxidativo
MC Adriana Quintero
En los últimos años el término “estrés oxidativo” se ha hecho presente en nuestras vidas; lo asociamos con la contaminación ambiental, el envejecimiento o enfermedades como el cáncer y la diabetes. En forma simultánea estamos expuestos a una gran variedad de estrategias antioxidantes para combatirlo, que van desde incrementar la ingestión de verduras y frutas, hasta el uso indiscriminado de suplementos y alimentos adicionados. El conocimiento sobre el tema se ha incrementado en los últimos años, sin embargo éste no ha permeado a la generalidad de los profesionales de la salud, por lo que con frecuencia existen falsas expectativas sobre el uso de antioxidantes, suplementos y alimentos adicionados.
El estrés oxidativo es el desequilibrio biológico entre la cantidad de especies reactivas al oxígeno (radicales libres) y la capacidad antioxidante natural del organismo, es un proceso común que aumenta en algunas enfermedades como el cáncer y la diabetes, en etapas de la vida como el embarazo o la vejez y por circunstancias del medio adversas como son la contaminación ambiental y el estrés común en el ritmo de vida citadino. Aún cuando el organismo posee substancias antioxidantes una parte importante del requerimiento se obtiene de la dieta. En condiciones normales una dieta correcta provee las cantidades necesarias de antioxidantes, sin embargo existen estudios que comprueban que en poblaciones urbanas con índices importantes de contaminación los requerimientos de antioxidantes de la población aumentan considerablemente y difícilmente se satisfacen a través de la dieta, pues ésta frecuentemente es insuficiente en frutas y verduras.
La Industria Alimentaria he empleado antioxidantes desde hace muchos años, pero su finalidad básica ha sido tecnológica por ejemplo para evitar la oxidación de grasas o el obscurecimiento de frutas y verduras. Esta adición, estrictamente no debe de ofrecerse como un valor agregado al consumidor puesto que la capacidad antioxidante será empleada por la matriz del alimento y no llegará al consumidor
La efectividad de los antioxidantes en contrarrestar el estrés oxidativo depende de un gran número de factores, en primer lugar su capacidad antioxidante la cual está dada por la estructura química y su estabilidad, misma que es afectada por condiciones como temperatura o exposición a la luz. Por tanto el que un alimento o suplemento contenga o sea adicionado de alguna sustancia antioxidante debe asegurar un efecto benéfico sobre el consumidor considerando las características adecuadas en el envase, almacenamiento y en la matriz misma del producto, puesto que la presencia de iones o elementos oxidantes inactivarían el efecto antioxidante sobre el consumidor.
Los antioxidantes que en años recientes han reunido mayor evidencia sobre su efecto benéfico en la prevención e incluso tratamiento de algunas patologías son los carotenos, vitamina E y C, Selenio Zinc y en forma especial los polifenoles como el resveratrol contenido en la cáscara de las uvas rojas y flavonoides de los cuales podemos mencionar a las antocianinas y antoxantinas, taninos o Coenzima Q.
Fuente:
www.asociaciondenutriologia.org
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